
Elegir un protector solar ya no es tan sencillo como fijarse únicamente en el SPF. En los últimos años, los filtros solares químicos y minerales se han convertido en protagonistas de numerosos debates en redes sociales, dando lugar a afirmaciones tan rotundas como que unos son más seguros que otros o que determinados filtros deberían evitarse por completo.
Sin embargo, la realidad es bastante diferente. Tanto los filtros solares químicos como los minerales son seguros y eficaces cuando están correctamente formulados y aprobados por las autoridades sanitarias. La elección entre uno u otro dependerá, sobre todo, de las necesidades de tu piel, tu edad, tus preferencias cosméticas o si estás siguiendo algún tratamiento dermatológico.
Entonces, ¿cuál es mejor? La respuesta es que no existe un único protector solar perfecto para todos. La elección de un tipo u otro dependerá del fototipo del paciente y de la edad, además de si existe una enfermedad de base o problema dermatológico como: la tendencia a la hiperpigmentación, antecedentes de cáncer de piel, tendencia a quemaduras solares, acné, dermatitis atópica…
Los filtros solares son productos con principios activos responsables de proteger nuestra piel frente a la radiación ultravioleta (UV). Su función es evitar las quemaduras solares y prevenir el daño solar acumulado al evitar que la radiación solar alcance nuestra piel.
De esta manera, previenen tanto el fotoenvejecimiento prematuro de nuestra piel como la aparición de cáncer de piel.
La radiación ultravioleta está formada principalmente por radiación UVA, UVB, UVC y luz visible:
Por este motivo, es fundamental utilizar fotoprotectores de amplio espectro capaces de proteger frente a la radiación UVB. UVA y luz visible.
Para conseguirlo, los protectores solares incorporan diferentes tipos de filtros que actúan evitando que la radiación ultravioleta produzca daños en nuestra piel. Estos filtros pueden clasificarse en dos grandes grupos: químicos (también llamados orgánicos) y minerales (o inorgánicos).

Los filtros solares químicos, también conocidos como filtros orgánicos, son ingredientes capaces de absorber la radiación ultravioleta y transformarla en una pequeña cantidad de energía en forma de calor, evitando así que entre en la piel.
Actualmente, son los filtros más utilizados en muchos fotoprotectores gracias a su excelente perfil cosmético. Permiten desarrollar fórmulas ligeras, fluidas e invisibles sobre la piel, lo que favorece una aplicación cómoda y uniforme.
Entre sus principales ventajas destacan:
A pesar de la desinformación que circula en algunos medios y redes sociales sobre su peligrosidad, los filtros solares químicos utilizados en Europa han sido sometidos a estrictas evaluaciones de seguridad antes de su comercialización.
En los últimos años se han reformulado y han aparecido nuevos filtros solares químicos que son moléculas de mayor tamaño, lo que hace que no penetren prácticamente en nuestra piel, y además tienen un espectro de absorción de la radiación solar más amplio, por lo que protegen más.
Los filtros solares químicos autorizados para su uso en Europa han sido evaluados por organismos científicos y sanitarios para garantizar que son seguros y eficaces cuando se utilizan conforme a las indicaciones del fabricante.
En los últimos años han circulado en redes sociales numerosos mensajes que cuestionan la seguridad de estos filtros, generando dudas entre los consumidores. Sin embargo, la evidencia científica disponible y las recomendaciones de las sociedades científicas justifican la aplicación de protectores solares con mayores beneficios que los posibles eventos perjudiciales de no usarlos.
Algunos filtros solares químicos como las benzofenonas, y en menor medida el octinoxato podrían ser disruptores endocrinos por su actividad estrogénica, androgénica y tiroidea débil, pero a día de hoy, faltan estudios en humanos consistentes.No obstante, existe una tendencia a evitar estos filtros químicos y los nuevos fotoprotectores solares orgánicos apuestan por filtros más seguros.
Los filtros solares minerales, también conocidos como filtros físicos o inorgánicos, son principios activos como el óxido de zinc y el dióxido de titanio.
Protegen la piel frente a la radiación ultravioleta mediante la combinación de diferentes mecanismos de acción. Además de reflejar y dispersar parte de la radiación solar, también son capaces de absorber una proporción significativa de la misma, evitando que alcance las capas más profundas de la piel.
Gracias a su excelente perfil de tolerancia, son una opción muy utilizada en pacientes con piel sensible, así como en determinadas situaciones en las que se busca minimizar el riesgo de irritación cutánea. Son de elección en lactantes y en niños menores de 2 años.
Entre sus principales ventajas destacan:
Los protectores solares minerales suelen presentar texturas algo más densas que los químicos y, en algunos casos, pueden dejar un ligero residuo blanquecino sobre la piel, especialmente en fototipos más oscuros lo que hace que su cosmeticidad sea peor.
Aun así, las formulaciones actuales han mejorado notablemente su acabado cosmético, ofreciendo opciones cada vez más ligeras y más agradables para todo tipo de pieles.
Como desventaja son menos resistentes al agua y al sudor.
Tanto los filtros solares químicos como los minerales ofrecen una protección eficaz frente a la radiación ultravioleta. La principal diferencia entre ellos radica en su composición y en algunas de sus características cosméticas, que pueden hacer que uno resulte más adecuado que otro en determinadas situaciones.
Como puedes ver, ambos tipos de filtros proporcionan una protección solar eficaz y segura. La diferencia no está tanto en cuál protege más, sino en cuál se adapta mejor a las características de tu piel y a tus preferencias personales.
No existe un único protector solar perfecto para todos. La mejor opción será aquella que se adapte a las necesidades de tu piel y que puedas utilizar a diario de forma cómoda y constante.
En definitiva, el mejor protector solar será siempre aquel que se adapte a las necesidades de tu piel y que puedas utilizar todos los días de forma correcta. Un fotoprotector excelente que permanece en el cajón protege mucho menos que otro cuya textura te resulte agradable y te anime a aplicarlo y reaplicarlo cuando sea necesario.

A la hora de proteger la piel frente a la radiación ultravioleta, elegir un buen protector solar es importante, pero tan importante como utilizarlo correctamente. De poco sirve escoger el fotoprotector más avanzado si se aplica en poca cantidad, solo cuando vamos a la playa o no se reaplica a lo largo del día.
Para conseguir una protección eficaz, los dermatólogos recomendamos:
La mejor protección solar no depende únicamente de que el protector sea mineral o químico, sino de elegir un producto adaptado a tu piel y convertir su aplicación en un hábito diario.
No todas las pieles tienen las mismas necesidades. Factores como la edad, el fototipo, la presencia de acné, rosácea, melasma o la realización de determinados tratamientos dermatológicos pueden influir en la elección del protector solar más adecuado.
En Dermaniac, clínica dermatológica en Madrid, te ayudamos a encontrar la fotoprotección que mejor se adapta a tu piel y a tus necesidades. Además, si presentas manchas, daño solar o cualquier otra alteración cutánea relacionada con la exposición al sol, nuestros dermatólogos valorarán tu caso de forma personalizada para recomendarte el tratamiento más adecuado.
¿Tienes dudas sobre qué protector solar utilizar? Solicita una cita en Dermaniac y déjate asesorar por nuestro equipo de dermatólogos.