Urticaria crónica: causas, síntomas y cuándo consultar al dermatólogo
Dra. Elena Vargas
18/11/2025
La urticaria crónica es una enfermedad autoinmune que afecta predominantemente a la piel. A pesar que no supone un problema grave de salud, puede afectar de manera importante a la calidad de vida de quienes la padecen. Se caracteriza por la aparición de ronchas o habones que pican, que se resuelven o desaparecen solos en menos de 24 horas y que pueden localizarse en distintas partes del cuerpo.
En muchos casos, los pacientes se sienten frustrados al no encontrar un motivo claro de los brotes, lo que puede generar cierta ansiedad. Es por ello importante realizar un diagnóstico adecuado y un tratamiento personalizado.
En Dermaniac, nuestra clínica de dermatología en Madrid, acompañamos a cada paciente para identificar los desencadenantes, aliviar los síntomas y ofrecer soluciones efectivas para controlar la urticaria crónica de manera segura.
¿Qué es la urticaria crónica?
La urticaria consiste en una reacción de la piel a diversos estímulos que generan que los mastocitos liberen histamina y aparezcan así las clásicas lesiones: los HABONES. Estos son ronchas o placas rojas, sobreelevadas y que de forma característica provocan un picor intenso.
La urticaria es aguda si los brotes de ronchas duran menos de 6 semanas y es una urticaria crónica cuando siguen apareciendo más allá de ese tiempo.
Estas ronchas pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y cambiar de lugar y de forma constante.
Algunas personas también pueden presentar hinchazón de labios, párpados o manos, lo que se conoce como angioedema.
No se trata de una infección ni de una alergia puntual, sino de un problema de base inmunológica
Síntomas o características de la urticaria crónica
Ronchas o habones rojos y elevados: Son evanescentes, duran menos de 24 horas y aparecen en distintas zonas del cuerpo cambiando de lugar con el tiempo.
Picor intenso: muy característico de los habones y no del angioedema
Hinchazón (angioedema): En algunos casos, puede observarse inflamación en los párpados, los labios y a veces también en las manos y en los pies..
Persistencia en el tiempo: La urticaria crónica dura más de seis semanas, a diferencia de la urticaria aguda que desaparece en días.
Reaparición impredecible: Los brotes pueden surgir de manera inesperada, incluso cuando el paciente cree que está controlada.
Cada persona puede experimentar la urticaria de manera diferente: algunas tienen brotes frecuentes y extensos, mientras que otras presentan episodios más esporádicos y localizados. Por eso, es importante evaluar cada caso de forma individualizada para ofrecer un manejo efectivo y mejorar la calidad de vida del paciente.
¿Qué provoca la urticaria crónica?
La urticaria crónica puede aparecer por diferentes motivos, aunque en muchos casos no se identifica una causa concreta.. Entre las causas más habituales se encuentran:
Factores físicos: Cambios de temperatura, presión sobre la piel o fricción prolongada pueden desencadenar brotes en algunas personas. Es lo que se conoce como URTICARIA FÍSICA
Respuestas autoinmunes: el sistema inmunológico induce una respuesta que activa los mastocitos de la piel, lo que hace que estas células liberen histamina apareciendo así los habones.
Medicamentos: Algunos fármacos pueden desencadenar una reacción alérgica de tipo urticaria (generalmente en los casos de urticaria aguda)
Enfermedades subyacentes: Alteraciones del tiroides y otras enfermedades autoinmunes o incluso algunas infecciones pueden contribuir a su aparición.
Idiopática: en muchos pacientes, no se encuentra ningún desencadenante específico, y se clasifica como urticaria crónica idiopática.
La diferencia clave con la urticaria aguda es que en la crónica muchas veces no hay un desencadenante inmediato identificable y las lesiones pueden persistir o reaparecer durante meses o años.
Patologías con las que se suele confundir la urticaria crónica
La urticaria crónica a veces puede confundirse con otras patologías de la piel o del sistema inmunológico
Dermatitis atópica: es una enfermedad que también se caracteriza por lesiones cutáneas muy pruriginosas pero que a diferencia de la urticaria las lesiones son persistentes y no cambian de lugar rápidamente. Además suele haber cierta descamación en las placas de dermatitis y suelen localizarse en zonas típicas como las flexuras antecubitales y los huecos poplíteos.
Eczemas (no atópicos): producen áreas inflamadas de la piel que también pueden picar, y con tendencia a persistir en el tiempo. Suelen tener descamación o incluso costras y se localizan en zonas concretas.
Angioedema hereditario o adquirido: inflamación profunda de la piel y mucosas similar al angioedema de la urticaria, pero no va asociado a la aparición de ronchas. Tiene periodos sin síntomas y brotes que duran pocos días.
Vasculitis urticarial: lesiones de tipo habones pero que duran más de 24 horas, y pueden dejar manchas violáceas residuales tras su resolución. Frecuentemente se acompañan de síntomas sistémicos como fiebre, dolor articular o malestar general.
Eritema multiforme: enfermedad de la piel que provoca unas lesiones cutáneas características en forma de diana que duran varios días y tienden a distribuirse en las zonas acrales del cuerpo. Es una reacción de la piel a infecciones (herpes simple o micoplasma) o a la toma de medicamentos.
Cómo se trata la urticaria crónica
El tratamiento de la urticaria crónica tiene como objetivo controlar los brotes, aliviar el picor y mejorar la calidad de vida del paciente. Aunque no siempre se puede identificar o eliminar por completo la causa, con un manejo adecuado la mayoría de las personas logra mantener la piel estable y sin molestias durante largos periodos.
Antihistamínicos de segunda generación: Son el tratamiento de elección. Evitan que se produzca la liberación de histamina por los mastocitos. Al ser de segunda generación son fármacos bien tolerados y que no suelen dar mucha somnolencia, a diferencia de los antihistamínicos de primera generación.En algunos casos, el dermatólogo puede ajustar la dosis para lograr un mayor control.
Tratamientos avanzados: Cuando los antihistamínicos no son suficientes, pueden emplearse terapias específicas como omalizumab (un anticuerpo monoclonal que regula la respuesta del sistema inmunitario) o, en casos seleccionados, otros tratamientos inmunomoduladores bajo control médico.
Identificación de desencadenantes: Siempre que sea posible, se busca reconocer los factores que agravan los brotes —como ciertos fármacos (los AINES empeoran la urticaria) o situaciones físicas como el roce, el frío y la presión mantenida en el caso se trate de una urticaria física.—
Seguimiento médico: La urticaria crónica puede generar ansiedad o frustración. Un acompañamiento continuo por parte del dermatólogo permite ajustar el tratamiento y ofrecer estrategias para mejorar el bienestar general.
En Dermaniac, nuestro equipo de dermatólogos en Madrid diseña planes de tratamiento personalizados, teniendo en cuenta las características de cada paciente y la evolución de su piel. Nuestro objetivo no es solo controlar los brotes, sino ayudarte a vivir con tranquilidad y sin limitaciones.
Cuando acudir al dermatólogo
Aunque algunas reacciones cutáneas leves pueden resolverse por sí solas, la urticaria crónica requiere siempre la valoración de un dermatólogo. Es importante no esperar demasiado para pedir ayuda, sobre todo si:
Las ronchas persisten más de seis semanas.
Los brotes son frecuentes o intensos, y afectan el descanso o la vida diaria.
Aparece inflamación en los labios, los párpados, las manos o los pies.
Se sospecha que un medicamento o alimento puede estar relacionado con los brotes.
Recupera tu piel: consulta con nuestros dermatólogos
Un dermatólogo puede evaluar el tipo de urticaria, descartar otras enfermedades de la piel y establecer un tratamiento adaptado a cada persona.
En Dermaniac, nuestra clínica de dermatología en Madrid, ofrecemos una atención personalizada para pacientes con urticaria crónica. Analizamos cada caso en profundidad, buscamos posibles desencadenantes y diseñamos un tratamiento eficaz que ayude a controlar los brotes y recuperar el bienestar.