
¿Te han aparecido de repente pequeñas ampollas en los dedos, las palmas de las manos o los pies que además producen mucho picor? Una de las posibles causas es la dishidrosis, también conocida como eczema dishidrótico.
Se trata de un tipo de eczema que se caracteriza por la aparición de pequeñas vesículas llenas de líquido, generalmente agrupadas y acompañadas de un picor intenso .
Suele tratarse de un problema benigno y autolimitado, que cursa en forma de brotes, siendo más frecuente en Primavera y en Otoño. A veces, estos brotes puedes ser pueden ser muy molestos y, cuando se repiten de forma periódica afectar de forma importante a la calidad de vida.
No obstante, no siempre que aparecen lesiones ampollosas o vesículas agrupadas en las palmas o las plantas corresponden a un eczema dishidrótico, y muchas veces será necesario una exploración adecuada para poder establecer un diagnóstico.
La dishidrosis, también conocida como eccema dishidrótico, es un tipo de eccema que afecta principalmente a las manos y los pies. Se caracteriza por la aparición de pequeñas vesículas en la piel y suele presentarse en forma de brotes que pueden repetirse con el tiempo.
Estas vesículas suelen ser pequeñas, profundas y estar llenas de un líquido transparente. Es frecuente que aparezcan en las palmas de las manos, los laterales de los dedos y las plantas de los pies, aunque la distribución puede variar de una persona a otra.
El picor intenso es uno de los síntomas más característicos de la dishidrosis y, en algunos pacientes, puede aparecer incluso antes de que las ampollas sean claramente visibles. Las lesiones suelen evolucionar a lo largo de varios días y pueden dejar la piel seca y descamada.
Los síntomas más habituales son:
La intensidad de los síntomas puede variar considerablemente. Algunas personas presentan unos pocos grupos de pequeñas vesículas que desaparecen en poco tiempo, mientras que otras pueden desarrollar brotes más extensos, recurrentes y con una importante alteración de la barrera cutánea.
Es importante recordar que la presencia de ampollas en manos o pies no significa necesariamente que se trate de dishidrosis. Algunas infecciones, dermatitis de contacto, tiña, y otras enfermedades ampollosas pueden producir lesiones parecidas, por lo que el diagnóstico debe realizarse teniendo en cuenta el aspecto de la piel, la distribución de las lesiones y la evolución del cuadro.

La causa exacta de la dishidrosis no se conoce por completo. No existe un único factor responsable de su aparición y, probablemente, intervienen diferentes mecanismos relacionados con la predisposición individual y la respuesta inflamatoria de la piel.
Entre los factores que se han relacionado con mayor frecuencia con la dishidrosis encontramos:
Identificar qué factores están relacionados con cada brote puede ser de gran ayuda para reducir las recaídas, aunque no siempre es posible encontrar un desencadenante concreto.
En la mayoría de los casos, el diagnóstico de la dishidrosis es clínico, es decir, el dermatólogo puede identificarla por el aspecto de las lesiones, su localización y la evolución del cuadro.
En Dermaniac, durante la consulta, es importante conocer cuándo aparecieron las lesiones, si producen picor o dolor, si los brotes se repiten y si existe algún factor que los desencadene o empeore. También se valoran los antecedentes de dermatitis atópica, alergias y otras enfermedades de la piel.
El tratamiento de la dishidrosis tiene como objetivo reducir la inflamación y el picor, favorecer la recuperación de la piel y prevenir nuevos brotes. No existe un único tratamiento válido para todos los pacientes, ya que dependerá de la intensidad de las lesiones, su extensión y la frecuencia con la que reaparezcan.
Los corticoides aplicados sobre la piel son uno de los tratamientos más utilizados durante los brotes. Ayudan a disminuir la inflamación, el enrojecimiento y el picor y favorecen que las lesiones se resuelvan.
El tipo de corticoide, su potencia y el tiempo durante el que debe utilizarse deben adaptarse a cada caso y ser valorado por el dermatólogo.
Mantener la piel bien hidratada es una parte fundamental del tratamiento. Los emolientes y cremas reparadoras ayudan a recuperar la barrera protectora de la piel y a mejorar la sequedad, la descamación y las grietas que pueden aparecer después de un brote.
También es importante evitar, en la medida de lo posible, aquellos productos o situaciones que irriten repetidamente la piel.
Cuando los brotes son muy frecuentes, extensos o no responden adecuadamente al tratamiento tópico, el dermatólogo puede valorar otras alternativas terapéuticas, como la fototerapia o determinados tratamientos sistémicos.
La elección dependerá de las características de cada paciente y de la gravedad de la enfermedad, por lo que estos tratamientos requieren una valoración y seguimiento dermatológico.
Siempre que sea posible, conviene identificar y reducir los factores que desencadenan o agravan la dishidrosis.
Entre ellos pueden encontrarse el contacto frecuente con agua, detergentes y productos irritantes, así como el calor y la sudoración excesiva.
Si por motivos laborales es necesario mantener un contacto frecuente con agua o sustancias irritantes, puede ser recomendable utilizar medidas de protección adecuadas.
Durante un brote, algunos cuidados pueden ayudar a reducir el picor, proteger la piel y evitar que las lesiones empeoren:
La duración de un brote de dishidrosis puede variar de una persona a otra. Por lo general, las pequeñas ampollas permanecen durante varios días y después comienzan a secarse, dando paso a una fase de descamación y renovación de la piel.
En muchos casos, el brote puede resolverse en unas dos o tres semanas, aunque la piel puede tardar algo más en recuperar completamente su aspecto y textura habituales, especialmente cuando existe mucha sequedad o se han formado grietas.
Una de las características de la dishidrosis es que suele reaparecer. Algunas personas presentan episodios aislados, mientras que otras sufren brotes subintrantes relacionados a veces con determinados desencadenantes o muchas veces no se relacionan con nada concreto.
Existen diferentes problemas dermatológicos que pueden producir pequeñas ampollas, descamación o picor en manos y pies. Entre ellos se encuentran la dermatitis de contacto, la dermatitis atópica, las infecciones por hongos —como la tiña— y algunas formas de psoriasis como la psoriasis pustulosa.
Un diagnóstico correcto es importante porque el tratamiento puede ser completamente diferente dependiendo de la causa. Por ejemplo, una infección por hongos requiere un tratamiento específico y no debe tratarse como si fuera simplemente un eczema.
Si tienes pequeñas ampollas en las manos o los pies, sufres brotes recurrentes o las lesiones no terminan de desaparecer, es importante realizar un diagnóstico adecuado para saber qué está ocurriendo en tu piel.
En Dermaniac, clínica dermatológica en Madrid, nuestro equipo de dermatólogos puede valorar las lesiones, identificar los posibles factores que están favoreciendo los brotes y establecer un tratamiento personalizado para la dishidrosis en función de cada caso.
Pide cita con nuestro equipo de dermatología en Madrid y te ayudaremos a controlar los brotes y a cuidar la salud de tu piel.