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La onicomicosis es el término que se usa para denominar a los hongos en las uñas, es una de las infecciones más frecuentes que vemos en consulta dermatológica. Aunque muchas personas la asocian únicamente a un problema estético, en realidad se trata de una infección que puede progresar lentamente si no se trata adecuadamente.
Es habitual que empiece con un cambio sutil en el color de la uña —que se vuelve más amarillenta o blanquecina— o con un leve engrosamiento que muchas personas pasan por alto. Con el tiempo, la uña puede volverse más frágil, o todo lo contrario, hacerse gruesa y más amarillenta.
Disponemos de tratamientos eficaces que eliminar la infección, siempre que se haga un diagnóstico adecuado y se elija la terapia correcta para cada caso.
Como dermatóloga, sé que existe mucha confusión sobre este tema. Por eso quiero explicarte por qué aparecen estos hongos, qué señales no debes ignorar y, lo más importante, cómo podemos eliminarlos de forma definitiva con ciencia y paciencia.
La onicomicosis es una infección de las uñas causada por hongos que afectan principalmente a las uñas de los pies, aunque, en también puede aparecer en las uñas de las manos.
Existen distintos tipos de hongos que pueden producirla, siendo los más frecuentes los dermatofitos, aunque también pueden intervenir levaduras o mohos en algunos casos. Estos hongos y levaduras se alimentan de la queratina de nuestras uñas.
Los dermatofitos y las levaduras son microorganismos que se introducen en la uña a través de pequeñas lesiones en la lámina ungueal. Comienzan a crecer lentamente, aprovechando condiciones como la humedad y el calor.
Cuando los hongos la invaden, su estructura se debilita progresivamente, lo que explica los cambios de color, grosor y forma que suelen observarse.
En consulta, solemos ver que muchas personas confunden la onicomicosis con traumatismos, con el envejecimiento de la uña o incluso psoriasis. Por eso, un diagnóstico dermatológico adecuado es fundamental antes de iniciar cualquier tratamiento.
La onicomicosis no siempre se ve igual en todo el mundo, pero hay cuatro señales clásicas que deberían ponerte en alerta:
En algunos casos, aparecer mal olor, especialmente si la infección está muy evolucionada y la uña puede desprenderse parcial o totalmente,
Normalmente, al principio no duele. Es una infección silenciosa. Sin embargo, si dejamos que avance, el grosor de la uña puede causar dolor al usar zapatos cerrados o incluso provocar que se encarne, lo que ya se convierte en un problema más molesto
Es importante destacar que no todas las uñas alteradas tienen hongos. Otras enfermedades como la psoriasis ungueal o los traumatismos repetidos pueden dar una apariencia similar. Por eso, no es recomendable iniciar tratamientos sin una confirmación diagnóstica.
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La onicomicosis está causada por hongos que se desarrollan en la uña cuando encuentran un entorno favorable para crecer.
Aunque puede aparecer en cualquier persona, existen una serie de factores que aumentan claramente el riesgo de desarrollarla.
Algo que siempre les aclaro a mis pacientes en consulta es que tener onicomicosis no significa que no seas una persona aseada. Los hongos son oportunistas. Puedes ser la persona más limpia del mundo, pero si caminas descalzo en un gimnasio, si tus zapatos no transpiran bien o si simplemente tienes una predisposición genética, el hongo puede encontrar su oportunidad.
El diagnóstico de la onicomicosis es clínico, y tenemos que descartar fundamentalmente la onicolisis distal lateral (típica de mujeres que llevan tacones por el traumatismo repetido), o que no se trata denuna psoriasis ungueal, de alteraciones ungueales distróficas secundarias a traumatismos en pacientes que hacen deporte o incluso otras entidades como el onicopapiloma.
Cuando nuestra sospecha diagnóstica es muy sugerente de onicomicosis, es necesario realizar un cultivo de hongos para confirmar el diagnóstico. Esto nos permite no sólo saber de qué hongo se trata, para así instaurar un adecuado tratamiento, si no también confirmar el mismo. A veces, son necesarios 2 o 3 cultivos ya que hasta en un 30% de los pacientes puede haber falsos negativos.
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El tratamiento de la onicomicosis debe individualizarse en función del tipo de hongo, la extensión de la afectación y el estado general de la uña. Es importante entender que no existe un único tratamiento válido para todos los casos, y que la constancia es clave para obtener buenos resultados.
En los casos leves o cuando la infección está en fases iniciales, podemos utilizar tratamientos aplicados directamente sobre la uña, como esmaltes o soluciones antimicóticas.
Estos productos actúan lentamente, ya que deben penetrar en la estructura de la uña para llegar al hongo. Por eso, requieren aplicaciones regulares durante varios meses. Su eficacia mejora cuando la afectación es superficial o limitada a una parte de la uña.
Cuando la infección es más extensa o afecta varias uñas, solemos recurrir a medicación oral. Estos antifúngicos actúan desde el interior del organismo, llegando a la uña a través de la circulación sanguínea.
Son tratamientos eficaces, pero requieren un control médico adecuado, ya que su duración suele ser de varias semanas o meses, dependiendo del caso. Además, es importante realizar un seguimiento para asegurar la buena tolerancia del tratamiento.
En algunos casos seleccionados, podemos complementar el tratamiento con tecnologías como el láser. Este tipo de terapia actúa sobre el hongo mediante calor, ayudando a debilitar su estructura y mejorar la respuesta global del tratamiento.
Es importante destacar que el láser no suele ser un tratamiento único, sino una herramienta complementaria dentro de un abordaje integral.
Algo fundamental que siempre explico en consulta es que la uña necesita tiempo para regenerarse. Incluso cuando el hongo ya está controlado, la uña debe crecer de forma sana, lo que puede tardar varios meses.
Por eso, la adherencia al tratamiento y el seguimiento médico son esenciales para lograr una curación completa.
Es frecuente que algunos pacientes abandonen el tratamiento al ver mejoría inicial. Sin embargo, esto puede favorecer las recaídas, ya que el hongo puede no haberse eliminado por completo.
En Dermaniac contamos con la tecnología y la experiencia necesaria para evaluar tu caso de forma personalizada. Ya sea con tratamientos tópicos avanzados o con la precisión de nuestro láser, estamos aquí para ayudarte a que vuelvas a caminar con confianza.
Si sospechas que puedes tener onicomicosis o ya llevas tiempo con alteraciones en las uñas, te recomendamos pedir cita para una valoración dermatológica. Un diagnóstico correcto es el primer paso para recuperar la salud y el aspecto natural de tus uñas.