
La miliara es una afección cutánea que suele ocurrir durante los meses más calurosos del año o en situaciones donde sufrimos una sudoración intensa.
Aunque suele ser un problema leve, transitorio y auto resolutivo en ocasiones puede persistir y a los pacientes les genera muchas dudas.
Algunas personas la confunden con una alergia al sol, una dermatitis o incluso una infección cutánea. Saber identificar sus síntomas y conocer por qué aparece es el primer paso para aliviar las molestias y evitar que vuelva a repetirse.
La miliaria, también conocida como sudamina, es una erupción cutánea que aparece cuando el sudor queda retenido en la piel debido a la obstrucción de los conductos de las glándulas sudoríparas.
El sudor es el mecanismo natural de nuestro cuerpo para enfriarse; cuando la temperatura corporal aumenta, las glándulas sudoríparas producen exceso de sudoración que en confirmes normales viaja a través de unos conductos hasta la superficie de la piel para evaporarse posteriormente.
Cuando este exceso de sudoración no puede eliminarse con normalidad, el sudor se acumula bajo la superficie cutánea y desencadena una reacción inflamatoria que da lugar a pequeños granitos rojos o, seudovesículas sobre áreas enrojecidas.
Aunque a menudo se dice que "se tapan los poros", en realidad la obstrucción afecta a los pequeños conductos por los que circula el sudor, no a los poros relacionados con las glándulas sebáceas, como ocurre en el acné.
Existen diferentes factores que favorecen esta obstrucción y aumentan el riesgo de desarrollar miliaria
La miliaria se manifiesta principalmente por la aparición de una erupción cutánea formada por pequeños granitos o vesículas, cuyo aspecto puede variar en función del tipo de miliaria y de la profundidad a la que se produce la obstrucción del conducto sudoríparo.
En la mayoría de los casos afectan a zonas donde el sudor se acumula con facilidad o existe un mayor roce con la ropa, afectando por lo tanto al tronco fundamentalmente.
Los síntomas más habituales son:
En los adultos, la miliaria suele localizarse en el cuello, el pecho, la espalda, las axilas, las ingles y otros pliegues cutáneos. En los bebés es frecuente observarla en el cuello, el tronco, la zona del pañal y los pliegues de la piel.

En la consulta de dermatología solemos clasificar la miliaria según la profundidad a la que se ha producido la obstrucción del conducto del sudor. Esto determina tanto el aspecto de las lesiones como los síntomas que vas a sentir
Es la forma más superficial y también la más leve. Se produce cuando la obstrucción afecta a la capa más externa de la piel, dando lugar a pequeñas vesículas transparentes, similares a diminutas gotas de agua, que apenas provocan inflamación.
Habitualmente no causa picor ni dolor y suele resolverse de forma espontánea en pocas horas o días.
La miliaria rubra es la forma más frecuente y la que la mayoría de las personas identifica como sarpullido por calor. Ell sudor retenido provoca una respuesta inflamatoria más intensa, por lo que aparecen pequeños granitos rojos acompañados de picor, escozor o sensación de quemazón.
Las lesiones suelen localizarse en zonas como el cuello, el pecho, la espalda, las axilas o las ingles. Aunque suele desaparecer con las medidas adecuadas, el rascado continuo puede favorecer la irritación e incluso la sobreinfección de la piel.
Es la forma menos frecuente. Ocurre cuando la obstrucción se produce en capas más profundas de la piel, originando pequeñas pápulas del color de la piel, generalmente sin enrojecimiento.
Suele aparecer en personas que han presentado episodios repetidos de miliaria o que están expuestas de forma continuada a ambientes muy calurosos y húmedos.
No suele picar, pero puede llegar a ser dolorosa. Al estar el sudor atrapado a tanta profundidad, la piel pierde temporalmente la capacidad de sudar en esa zona.
Es frecuente que la miliaria se confunda con una alergia al sol, ya que ambas pueden aparecer durante los meses de más calor y manifestarse con picor y una erupción cutánea. Sin embargo, se trata de dos procesos diferentes, con causas y tratamientos distintos.
La principal diferencia es que la miliaria está relacionada con la retención del sudor, mientras que la alergia al sol es una reacción anómala de la piel frente a la radiación ultravioleta.
En general, la miliaria suele afectar a zonas donde se acumula el sudor y la alergia al sol, por el contrario, aparece en las áreas expuestas al sol. Si existen dudas sobre el origen de la erupción o las lesiones persisten, es recomendable consultar con un dermatólogo para establecer el diagnóstico y el tratamiento más apropiados.
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En la mayoría de los casos, la miliaria es un proceso leve que desaparece por sí solo en pocos días, siempre que se reduzca la exposición al calor y se controle la sudoración. Por este motivo, el tratamiento se basa principalmente en aliviar los síntomas y eliminar los factores que han favorecido su aparición.
Las principales recomendaciones son:
Si el picor o la inflamación son intensos, el dermatólogo puede recomendar el uso de corticoides tópicos durante unos días para aliviar las molestias.
Aunque la miliaria suele ser una alteración cutánea leve y transitoria, en algunos casos es recomendable acudir a un dermatólogo.
Si las lesiones no mejoran tras unos días, se repiten con frecuencia, provocan un picor intenso o aparecen signos de infección, como dolor, pus o fiebre, es importante realizar una valoración médica para confirmar el diagnóstico y descartar otras enfermedades de la piel.
En Dermaniac contamos con un equipo de dermatólogos especializados en el diagnóstico y tratamiento de todo tipo de afecciones cutáneas. Si has notado una erupción que no desaparece o tienes dudas sobre si se trata de una miliaria u otra patología, solicita una cita con nuestros especialistas.