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Dermatología Quirúrgica

Lunares y melanoma: guía para reconocer lesiones malignas

Dra. Elena Vargas, médico colegiada especialista en dermatología quirúrgica, estética y venereología
Dra. Elena Vargas
8/9/2026
Lunares y melanomas

La mayoría de las personas tenemos lunares o nevus en la piel. Por lo general, se trata de lesiones melanocíticas benignas que no representan ningún peligro.

Sin embargo, aunque es poco frecuente, un lunar previo puede experimentar cambios y transformarse en un melanoma. Con mayor frecuencia, el melanoma aparece como una lesión nueva sobre una zona de piel previamente sana y, especialmente en sus fases iniciales, puede confundirse con un lunar común.

Por este motivo, es importante conocer nuestra piel y prestar atención tanto a los cambios que se producen en los lunares que ya tenemos como a la aparición de nuevas lesiones.

No se trata de alarmarse ante cualquier lunar diferente, sino de saber qué características deben llamar nuestra atención y cuándo es recomendable consultar con un dermatólogo.

En esta guía explicamos de forma clara y mediante ejemplos visuales qué diferencias existen entre un nevus melanocítico y un melanoma, qué tipos de lunares podemos encontrar, cuáles son las principales señales de alarma y cuándo conviene realizar una valoración dermatológica.

¿Qué es un Nevus Melanocítico (Lunar Común)?

Un nevus melanocítico es una proliferación benigna de melanocitos, las células responsables de producir melanina y dar color a la piel. Estas células se agrupan formando una lesión que puede ser plana o elevada y presentar distintas tonalidades, desde  color piel hasta diferentes tonos de marrón.

Atendiendo a su momento de aparición, se clasifican en dos grandes grupos:

  • Nevus congénitos: Están presentes desde el nacimiento o se desarrollan durante los primeros meses de vida.  
  • Nevus adquiridos: Surgen progresivamente a lo largo de los años, alcanzando su punto máximo de aparición durante la segunda y tercera década de vida.

¿Todos los lunares son iguales? Tipos de nevus melanocíticos

Los nevus melanocíticos pueden tener aspectos muy diferentes entre sí, y conocer sus características ayuda a entender por qué un lunar puede ser completamente benigno aunque no se parezca a otro que tengamos en la piel.

Los dermatólogos clasificamos los nevus de distintas maneras, teniendo en cuenta aspectos como el momento en que aparecen, su localización, su aspecto clínico y dónde se encuentran los melanocitos dentro de la piel.

-Nevus juntural:

También llamado nevus de la unión, es un lunar en el cual las células névicas se agrupan en la unión entre la epidermis y la dermis.

Suele aparecer durante la infancia y la adolescencia.

  • Color marrón uniforme.
  • Superficie lisa y plana.

-Nevus compuesto

Aquí los melanocitos no están únicamente en la unión entre la epidermis y la dermis, sino que se encuentran tanto en la unión dermoepidérmica como en la dermis  Combina una zona plana con otra ligeramente elevada, siendo uno de los tipos más habituales.

  • Ligeramente sobreelevado
  • Color marrón claro u oscuro
  • Puede aparecer en cualquier zona del cuerpo

-Nevus intradérmico

Los melanocitos se localizan exclusivamente en la dermis, la capa más profunda de la piel, por lo que suele presentar un aspecto más elevado y menos pigmentado

  • Puede ser del color de la piel o marrón claro.
  • Suele ser elevado y redondeado.
  • Tienen forma de pequeña cúpula
  • En ocasiones, presenta vello.

-Nevus displásico o atípico:

Es un lunar que presenta algunas características clínicas diferentes de las de un nevus común, sin que esto signifique que sea un melanoma.

  • Diámetro habitualmente mayor a 5 mm
  • Forma o bordes irregulares
  • Puede presentar varios tonos de pigmentación
  • Puede requerir seguimiento dermatológico

-Halo nevus

Es un lunar rodeado por un anillo o halo completamente blanco (despigmentado). Esto ocurre porque el propio sistema inmunitario del paciente ataca las células del lunar hasta hacerlas desaparecer progresivamente.

  • Anillo blanco alrededor del lunar.
  • Es más frecuente en niños y adultos jóvenes.
  • Suele ser una lesión benigna que puede desaparecer con el tiempo.

-Nevus azul

Su característica coloración azulada se debe a que la melanina se encuentra en las capas más profundas de la piel.

  • Color azul, gris azulado o negro azulado.
  • Suele ser pequeño y bien delimitado.
  • Tiene una forma redonda u ovalada.
  • Se localiza en las zonas acrales como: las manos, los glúteos y los tobillos

-Nevus papilomatoso

Es un lunar elevado con una superficie irregular o verrugosa

  • Superficie rugosa o lobulada.
  • Es frecuente que presente vello.
  • Puede ser del color de la piel o marrón

-Nevus de Spitz

Suele aparecer en niños y adultos jóvenes y se caracteriza por presentar un aspecto rosado o rojizo con un crecimiento relativamente rápido.

  • Más frecuente en niños y adolescentes.
  • Color rosado o marrón rojizo.
  • Superficie lisa y ligeramente elevada.
  • Aparece generalmente en la cara o en las extremidades

¿Qué es el Melanoma y por qué puede ser tan agresivo?

El melanoma es uno de los tipos de cáncer de piel más graves. Se origina cuando los melanocitos —las células responsables de producir melanina, el pigmento que da color a la piel— sufren alteraciones genéticas que hacen que se multipliquen de forma anómala y descontrolada.

A diferencia de lo que ocurre en un nevus melanocítico benigno, las células del melanoma pueden invadir las capas profundas de la piel y extenderse a otras partes del organismo. De ahí la importancia de detectarlo en sus fases iniciales.

El pronóstico depende en gran medida del momento del diagnóstico. Cuando el melanoma todavía es fino y permanece localizado en la piel, las probabilidades de curación son muy elevadas. Sin embargo, a medida que aumenta su profundidad y su capacidad de invasión, también se incrementa el riesgo de que se disemine a los ganglios linfáticos o a otros órganos.

-Los 4 Tipos Principales de Melanoma

Aunque existen otras variantes menos frecuentes, desde el punto de vista clínico se distinguen principalmente cuatro tipos:

1-Melanoma de extensión superficial

Es el subtipo más frecuente. Suele comenzar como una mancha o lesión ligeramente elevada de crecimiento progresivo, de bordes irregulares y una combinación variable de colores: marrón, negro, rojizo o zonas sin pigmento. Tiene una fase de crecimiento en periferia y al cabo de unos meses se produce una fase de crecimiento vertical o en profundidad. Se localizan en las extremidades y el tronco.

2-Melanoma Nodular

Ae presenta como un nódulo o una “bulto” sobreelevado, que de forma característica crece con rapidez. Puede ser marrón oscuro, negro, azulado o incluso rojizo. A diferencia de otros melanomas, tiende a crecer en profundidad desde etapas tempranas, por lo que tienen un comportamiento más agresivo requiriendo una valoración rápida. Son poco frecuentes y aunque pueden aparecer en cualquier localización son algo más frecuentes en el tronco y la cabeza.

3-Léntigo maligno melanoma

Aparece principalmente en personas de edad avanzada y en zonas de la piel sometidas a una exposición solar crónica, especialmente en la cara, el cuello y el cuero cabelludo. Se caracteriza por un crecimiento muy lento y, en sus fases iniciales, puede confundirse con un léntigo solar o una mancha producida por el sol. Con el paso del tiempo, la lesión aumenta de tamaño y adquiere una forma asimétrica, bordes irregulares y una pigmentación heterogénea, con distintas tonalidades de marrón, negro o gris.

Mientras permanece limitado a la epidermis se denomina lentigo maligno. Cuando invade la dermis, pasa a llamarse melanoma sobre lentigo maligno

4-Melanoma Lentiginoso Acral

Aparece en las palmas de las manos, las plantas de los pies o la región ungueal. Puede comenzar como una mancha marrón o negra, de forma y pigmentación irregulares. Cuando afecta a una uña, suele manifestarse como una banda longitudinal pigmentada que se ensancha, cambia de aspecto o aumenta progresivamente. Debido a su localización, puede pasar inadvertido durante más tiempo y diagnosticarse en fases más avanzadas.

Importante: las imágenes pueden ayudarnos a conocer mejor nuestra piel, pero no permiten diagnosticar un melanoma. Ante un lunar nuevo, diferente al resto o que presenta cambios, lo recomendable es que sea valorado por un dermatólogo.

¿Por qué aparece un melanoma?

El melanoma se desarrolla como consecuencia de una combinación de predisposición individual, factores genéticos y exposición a la radiación ultravioleta (UV). No existe una única causa que explique todos los casos y, en algunos subtipos, como el melanoma lentiginoso acral, la relación con la radiación solar es mucho menos evidente.

Entre los principales factores relacionados con su aparición se encuentran:

  • La aparición de una nueva lesión: entre el 70 % y el 80 % de los melanomas aparecen de novo, es decir, sobre una zona de piel previamente sana en la que no existía ninguna lesión. Solo entre un 20 % y un 30 % se desarrollan sobre un nevus preexistente.
  • Los fototipos claros: el riesgo es mayor en las personas con piel clara, especialmente cuando esta se quema con facilidad y se broncea poco. El cabello rubio o pelirrojo, los ojos claros y la presencia de numerosas pecas también se asocian a un riesgo más elevado.
  • La presencia de múltiples nevus melanocíticos: tener un número elevado de lunares adquiridos aumenta el riesgo de desarrollar un melanoma. Este riesgo es especialmente relevante cuando existen numerosos nevus atípicos.
  • Los antecedentes personales o familiares: haber tenido previamente un melanoma o contar con familiares cercanos diagnosticados de esta enfermedad aumenta el riesgo.
  • La exposición solar intensa e intermitente: las quemaduras solares, especialmente cuando se producen durante la infancia o la adolescencia, constituyen uno de los principales factores de riesgo. También influye la exposición a fuentes artificiales de radiación UV, como las cabinas de bronceado.

Nevus benigno y melanoma: ¿cuáles son las principales diferencias? ¿Qué signos deben llamar nuestra atención?

A simple vista, algunos melanomas pueden parecerse a un lunar benigno, especialmente en sus fases iniciales. Por este motivo, no existe un único signo que permita diferenciarlos con total seguridad. El dermatólogo valora el conjunto de las características clínicas de la lesión, su evolución y las estructuras observadas mediante dermatoscopia.

Cuando persisten dudas o existen signos de sospecha, el diagnóstico definitivo se establece mediante el estudio histológico de la lesión y dermatoscopia.

Cuando nos autoexploramos, nos pueden ayudar la regla ABCDE y el signo del patito feo.

-Regla ABCDE para identificar lunares malignos

  • A de Asimetría: una mitad de la lesión es diferente de la otra.
  • B de Bordes: aparecen bordes irregulares, poco definidos o desiguales.
  • C de Color: existen 3 o más colores dentro de la misma lesión.
  • D de Diámetro: una lesión de más de 5 mm
  • E de Evolución: cuando un lunar cambia de tamaño, forma, color, relieve o aspecto con el tiempo.

La evolución es especialmente importante. Un cambio reciente en una lesión que previamente permanecía estable siempre merece ser valorado.

No todos los melanomas cumplen claramente los criterios ABCDE. Por eso también es útil fijarse en el denominado signo del patito feo.

-La regla del “patito feo”: un lunar diferente a todos los demás

La mayoría de las personas suelen tener un patrón de lunares similar en todo su cuerpo (todos suelen parecerse en color, tamaño o forma). El criterio del patito feo se basa en identificar aquella lesión que se ve claramente diferente a todas las demás.

Puede tratarse, por ejemplo, de un lunar mucho más oscuro, más grande, más irregular o simplemente distinto al patrón habitual de esa persona.

Ese "patito feo" es la lesión prioritaria que debe examinar un especialista mediante dermatoscopia.

¿Puede un nevus o lunar común convertirse en melanoma?

Sí, aunque no es lo más frecuente. SEOM señala que aproximadamente el 70-80 % de los melanomas aparecen sobre piel previamente sana, mientras que un 20-30 % se desarrollan sobre un nevus previo.

La gran mayoría de los lunares permanecen benignos durante toda la vida. Aun así, conviene vigilar especialmente los nevus que cambian y a las personas con muchos lunares o nevus atípicos.

Por eso, no solo debemos observar los lunares que ya tenemos, sino también cualquier lesión nueva o diferente al resto.

¿Cuándo debo acudir al dermatólogo por un lunar?

Conviene consultar con un dermatólogo cuando un lunar presenta cambios recientes o características diferentes a las habituales, especialmente si observamos:

  • Cambios de tamaño, forma o color.
  • Bordes cada vez más irregulares o poco definidos.
  • Aparición de varios colores dentro de la misma lesión.
  • Crecimiento rápido o aparición de relieve.
  • Sangrado, ulceración, picor o dolor sin una causa clara.
  • Un lunar claramente diferente al resto, siguiendo la regla del patito feo.
  • Una lesión nueva que continúa cambiando con el tiempo.

¿Cómo se diagnostica un melanoma?

El diagnóstico comienza con una exploración clínica de la piel y la valoración de la lesión mediante dermatoscopia, una técnica que permite observar estructuras y patrones que no se aprecian a simple vista.

Si el dermatólogo considera que una lesión es sospechosa, lo habitual es realizar su extirpación completa para estudiarla al microscopio. El análisis histológico permite confirmar si se trata de un melanoma y valorar características fundamentales como su espesor o índice de Breslow, la presencia de ulceración y otros signos de invasión.

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En nuestra clínica dermatológica en Madrid, contamos con un equipo especialista en dermatología médica y oncología cutánea equipado con tecnología de dermatoscopia digital.

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