
A todos nos ha pasado: un cambio brusco de temperatura, una copa de vino o una situación de estrés y, de repente, nuestras mejillas se encienden. Sin embargo, para muchas personas, ese color rojizo no desaparece. Se queda ahí, acompañado de pequeñas venitas que parecen dibujar un mapa sobre la nariz o los pómulo.
Muchas personas notan que tienen las mejillas siempre enrojecidas, que aparecen pequeños vasitos visibles en la nariz o que su piel reacciona con facilidad.. Sin embargo, no siempre saben qué es lo que les ocurre. En muchos casos, se trata de cuperosis.
Aunque no es una enfermedad grave, puede generar incomodidad estética y dudas, especialmente porque a menudo se confunde con la rosácea. Sin embargo, la cuperosis tiene características propias que es vital identificar para tratarla a tiempo.
Es decir, es una alteración vascular superficial de la piel que se produce cuando los pequeños vasos sanguíneos (capilares) del rostro se dilatan y se vuelven visibles de forma permanente.Estos capilares dilatados, también llamados telangiectasias, aparecen como finas líneas rojizas o violáceas bajo la piel.
Estas telangiectasias aparecen principalmente en la región malar y en las alas nasales. A diferencia del eritema transitorio, los vasos dilatados permanecen visibles de forma persistente.
Al dilatarse y no ser capaces de recuperar su tamaño normal, se vuelven visibles a través de la epidermis.
Su aparición suele relacionarse con factores que favorecen la fragilidad vascular superficial, como la exposición solar crónica, el envejecimiento cutáneo o una predisposición genética.
La cuperosis es una alteración vascular frecuente que se carcateriza porla presencia de telangiectasias visibles en la piel de la cara. Se observan como líneas finas rojizas o violáceas que corresponden a capilares dilatados superficiales.
Las localizaciones más habituales son:
Es más frecuente en personas con piel clara, fina y sensible, ya que este tipo de piel es más propensa a la fragilidad capilar. Aunque no suele provocar dolor intenso, sí puede acompañarse de sensación de calor, tirantez o ardor.
Los síntomas de la cuperosis suelen desarrollarse de forma progresiva. Al principio puede aparecer un enrojecimiento ocasional que va y viene, pero con el tiempo puede volverse permanente.
Detectar estos síntomas de manera precoz es importante para evitar que la dilatación capilar progrese y para diferenciar la cuperosis de otras afecciones dermatológicas.
.webp)
La aparición dela cuperosus suele estar relacionada con una combinación de factores que favorecen la fragilidad de los vasos sanguíneos superficiales.
Entre los más frecuentes se encuentran:
En la rosácea, debido a estos episodios de eritema o flushing, acaba apareciendo telangiectasias faciales permanentes.
Aunque ambos términos se utilizan a menudo como sinónimos, no describen la misma entidad.
La cuperosis hace referencia a la presencia de telangiectasias visibles en la piel. En cambio, la rosácea es una dermatosis inflamatoria crónica que afecta principalmente a la región centrofacial y cursa con episodios de eritema facial desencadenados por distintos estímulos.
En la rosácea pueden aparecer además lesiones inflamatorias (pápulas y pústulas), sensación de ardor, mayor sensibilidad cutánea e incluso afectación ocular.
En algunos casos, una cuperosis no tratada puede favorecer la aparición de rosácea, especialmente en personas predispuestas. Por eso es importante realizar un diagnóstico dermatológico adecuado ante cualquier enrojecimiento persistente.

El tratamiento de la cuperosis depende del grado de afectación y de las características de cada paciente. Aunque los capilares dilatados no desaparecen por sí solos, existen opciones eficaces para mejorar visiblemente el enrojecimiento y prevenir su progresión.
En los casos leves, el primer paso es fortalecer la piel y protegerla frente a los factores desencadenantes:
Estos cuidados ayudan a reducir la reactividad de la piel, aunque no eliminan los capilares ya visibles.
Es fundamental entender que, una vez que los capilares se han dilatado y son visibles (telangiectasias), las cremas no pueden eliminarlos. Los productos cosméticos son excelentes para prevenir y calmar, pero para eliminar las "arañitas", necesitamos actuar directamente sobre el vaso sanguíneo
Cuando las telangiectasias son visibles, el tratamiento más eficaz consiste en dispositivos de energía dirigidos al componente vascular.
En DERMANAIC realizamos tratamiento de telangiectasias faciales mediante tecnología IPL (luz pulsada intensa). Tras una valoración individualizada se determina el número de sesiones necesarias según la extensión y las características de las lesiones vasculares.
Nuestro objetivo es mejorar visiblemente el enrojecimiento, unificar el tono cutáneo y ayudarte a recuperar la confianza en tu piel.
Si notas enrojecimiento persistente, capilares visibles o dudas si se trata de cuperosis o rosácea, es fundamental realizar una valoración dermatológica adecuada. Un diagnóstico preciso permite elegir el tratamiento más eficaz y evitar que el problema progrese.
👉 Solicita tu cita en DERMANAIC Madrid y deja tu piel en manos de especialistas.